Liébana tiene una de las concentraciones más altas de casas rurales de Cantabria. La oferta abarca desde casas de piedra restauradas en el centro de los pueblos hasta viviendas modernas con jardín en zonas aisladas. La mayoría están construidas con piedra caliza, madera de roble y tejados de pizarra, manteniendo la arquitectura tradicional de la comarca.
Zona de Potes: la base más cómoda
En los alrededores inmediatos de Potes —Tama, Baró, Valdealgorfa y Rases— hay casas rurales a menos de 10 minutos en coche del centro. Son la opción más práctica porque se combina la tranquilidad del valle con el acceso a restaurantes, supermercados y servicios de Potes. Los precios van de 80 a 130 euros por noche para la casa completa.
Camaleño y Mogrovejo: vistas a los Picos
Camaleño y Mogrovejo están en la falda sur de los Picos de Europa, con vistas directas a las cumbres del macizo central. Las casas rurales aquí son más caras (100-180 euros la noche) pero las vistas lo justifican. Mogrovejo tiene un conjunto medieval declarado Bien de Interés Cultural, con una torre del siglo XIII. Es la zona ideal para quienes vienen a hacer senderismo en los Picos.
Tama, Colio y Cabañes: la opción más auténtica
Tama (a 3 km de Potes), Colio (a 5 km) y Cabañes (a 7 km) tienen casas rurales a precios más ajustados: entre 70 y 110 euros la noche. Son pueblos pequeños sin servicio de restaurante (salvo en Tama, que tiene dos bares). La vida aquí es la del valle: campanas de iglesia, gallos al amanecer y silencio absoluto por la noche.
¿Para quién son las casas rurales?
Las casas rurales de Liébana están pensadas para grupos de 4 a 8 personas. Casi todas tienen cocina completa, salón con chimenea o estufa de leña, jardín o terraza y aparcamiento. Son la mejor opción para familias con niños (espacio, libertad de horarios, seguridad) y grupos de amigos. Para parejas, hay casas más pequeñas de 2 dormitorios, pero la oferta es menor que la de hoteles y hostales.
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